Mente atenta, mente feliz

04 sep

Acabo de regresar de un retiro de seis días de silencio y meditación mindfulness. Hace muchos años que asisto a retiros y seminarios, sobre todo de enseñanzas budistas, pero aún no había hecho ninguno de estricto silencio y que además conllevase un trabajo de meditación tan intenso. Bien es cierto que seis días pueden parecer pocos, pero me han bastado para hacer un reset y resintonizarme con la atención plena.

Quizás algunos habréis notado que hacía meses que no escribía en este blog ni en las redes sociales; en este año de intensos cambios laborales y tras poner fin a un duro periodo de mi vida laboral y personal, el cuerpo y la mente me pedían simplemente vivir.

Pasear por la playa en bicicleta al amanecer o al atardecer, hacer yoga, bailar salsa y bachata, salir con amigos, pasar más tiempo con mi hijo… todo ello me ha hecho sentirme cada vez más conectada y feliz. Sin embargo, mi mente aún seguía apresurada por la incercia de tantos años funcionando a pleno rendimiento;  y en ese estado de aceleración la paz interior no puede sentirse.

En ese contexto ha llegado este retiro de silencio. He entrado en él sin ninguna expectativa, más al contrario, sabiendo de antemano el intenso trabajo meditativo que me esperaba, solo pensaba en pasarlo lo más dignamente posible.

La primera noche mi mente, quizás intuyendo que mi intención era frenarla, se rebeló ferozmente bombardeandome con pensamientos de todo tipo que caían con fuerza en el campo de mi conciencia y me impedían conciliar el sueño. El resultado fue una noche insomne precedida por un intenso día de diez horas de meditación…

Al caer la segunda noche pensé que, si no lograba dormir, al día siguiente debería plantearme abandonar el retiro, tal era mi estado de inquietud y cansancio. Sin embargo, el agotamiento me venció y al día siguiente amanecí llena de vitalidad y de una nueva paz que avanzaba tras cada paso consciente que daba.

En las meditaciones caminando paseábamos por la hierba con los pies descalzos con mucha lentitud. Cogiendo la idea del monje vietnamita Thich Nhat Hanh, en ese momento imaginaba que mis pies besaban la tierra con cada paso e iba agradeciendo todo aquello que me rodeaba y que mi atención plena iba volviendo más real. Al comer en silencio, degustando los sabores como nunca antes, cada comida cobraba para mi un extraordinario valor. Con esta misma atención observaba las gotitas de agua resbalar por la hierba brillando cual pequeños diamantes cuando les tocaba la luz del sol. O daba un silencioso paseo en solitario al anochecer observando en el cielo como el  atardecer moría en tonos rosados y lilas que se difuminaban a medida que avanzaba la oscuridad. La noche después daba paso a una bellísima luna que lucía como nunca en el cielo. El sentido del oído me traía el viento moviendo los árboles  o el agua manando de una fuentecilla, el de la vista formas y colores: el cielo azul, las flores de distintos colores, las nubes blancas y nuevas cada vez, el verde bosque… Al sentirme parte de todo ello mis emociones fluían y dejaban de ser. En ese momento se me mostraba la belleza de todo tal y como es: la nube, la flor, el árbol, la gota o la hormiga eran perfectos en su sencillez; al darles espacio podía sentir que esto es así.

En ese estado de apertura en el que sentía pertenecer a todo, tuve una simple pero impactante revelación: me sentía feliz porque mi mente estaba atenta, y si perdía la atención volvería a sentir malestar o confusión. Todo se reducía entonces a no perder el estado de atención plena y si lo había perdido a volver a recuperarlo. Una mente clara es feliz sin esforzarse.

Al salir del retiro me sentí renovada, transformada internamente a través de la Atención plena. Lo que viví de forma clara es que la atención nos une al todo, que llegar al estado de atención requiere esfuerzo y disciplina, pero una vez en él todo fluye fácilmente.

Gracias por seguir ahí si me estás leyendo, yo también te he echado de menos ;-))

Maite Bayona

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La voz en nuestra cabeza

18 mar

Dice Eckhart Tolle que toda nuestra infelicidad viene de la voz que hay en nuestra cabeza; una voz que nos dice cosas que nosotros nos creemos. No pensar es el  final de nuestra infelicidad, añade E. Tolle, no hay nada malo en nada, excepto en nuestros pensamientos.

Esto, si nos paramos a pensar, valga la paradoja, es muy radical. Nuestra infelicidad empieza cuando creemos un pensamiento y acaba cuando dejamos de creer en él. Según esto, la felicidad está entonces a sólo un pensamiento de distancia.

En la película ganadora de este año a mejor película, Birdman ( Alejandro González Inárritu, 2014) se observa esta idea de la voz que resuena en nuestra cabeza y que nos “maltrata” con sus opiniones sobre nosotros y sobre los demás.  La reflexión a hacerse sería si verdaderamente necesitamos tener tantas opiniones y tantas ideas fijas sobre todo y sobre todos, cuando en realidad nada es perdurable sino que todo va cambiando. Una opinión sobre mi o sobre alguien es sólo la percepción de un momento y  por pura lógica no es válida en el tiempo.

Sin embargo, dejar los juicios, las categorías y las opiniones fijas sobre las cosas es muy beneficioso para llegar a algún tipo de verdad más estable y profunda; ya que ésta se obtiene cuando nos paramos a observarlo todo desde el silencio de la mente.

Hay una inteligencia más profunda en todas las cosas que está a la vez dentro y fuera de nosotros y que nos transmite información desde la quietud. Así que es cuando la mente se silencia de pensamientos cuando empezamos verdaderamente a saber.

Las opiniones y los juicios son superficiales y no nos benefician en nada, pues nos apartan de la verdad de las cosas y de las personas. Para ver la realidad de las cosas tal y como son hemos de empezar por quitarle autoridad a la voz que hay en nuestra cabeza; no necesitamos tener tantas opiniones.

No te creas nada, para saber de verdad entra en tu silencio. Calla, escucha, observa, siente, percibe y comprueba como el silencio está lleno de verdad y de vida.

Maite Bayona

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Abriendo espacios

10 feb

La dimensión espiritual  no está separada de nuestra vida cotidiana, sino que se esconde precisamente dentro de ella. La forma de alcanzarla es profundizando en este momento, abriendo un espacio para que la conciencia pueda colarse entre nuestros pensamientos. La conciencia está esperando ahí para cada uno de nosotros; no importa quiénes seamos ni lo que hagamos con nuestra vida. Si dejamos un espacio de silencio la conciencia transpirará por ahí y transformará todas nuestras vivencias.

Una persona “espiritual” no es nadie especial, sino simplemente alguien que  ha logrado liberarse del velo de los pensamientos que nublan la mente. Que ha logrado abrir un hueco en su vida por el cual se criba su energía más genuína. Que respira, come, barre, cocina o baila por el placer de sentirse vivo mientras lo hace. Una persona que no deja que el “hacer” o la consecución de objetivos le lleven fuera del momento presente y que no busca su felicidad en otros momentos. Que deja espacios en su vida para simplemente ser; para mirar, escuchar, tocar o sentir sin permitir que la voz en su cabeza le diga lo que eso significa o si eso le gusta o no… Que solo le deja hablar a la voz del corazón.

Sin espacio para “ser” la conciencia no puede filtrarse en nuestra vida para impregnarla de paz y alegría. Aprendamos a dejar espacios en la vida cotidiana para que se filtre en ella el silencio de la conciencia; demos un paso atrás, escuchemos atentamente antes de hablar, percibamos las cosas sin contarnos una historia cada vez que lo hagamos; miremos sin juzgar lo que vemos y sobre todo no nos sintamos separados del resto del mundo, pues siempre estamos en aquello que vemos. Si cambiamos nosotros todo cambia y esto es lo mejor de todo. Al no juzgar dejamos que nuestra conciencia sea la que lo cambie todo con su hacer tranquilo y silencioso, al no juzgar se abre un gran espacio por el cual rezuma la energía de nuestro más auténtico yo.

Maite Bayona

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Ganando el tiempo

17 nov

Ganando el tiempo                

Una corriente de gente descendía presurosa del tren a primera hora de la mañana. Cada uno de los integrantes de la marea se dirigía a su lugar de actividad cotidiana: al trabajo o a su lugar de estudios. Mis piernas de repente empezaron a aminorar la velocidad y me dio la sensación de alejarme de la escena, como si la estuviese viendo desde la distancia. La prisa se ha convertido en la más cotidiana de nuestras costumbres. Vivimos acelerados, con pavor a desaprovechar el tiempo. No queremos perderlo, sin embargo lo utilizamos para seguir corriendo a ninguna parte. Al bajar la velocidad, el espacio temporal y espacial que me rodeaban parecían ensancharse. Entonces una voz interior me dijo: “este momento es lo único que posees, entra dentro de él completamente: cuídalo, mímalo, tu vida es únicamente este instante, si lo conviertes en lo más valioso, si consigues apreciarlo completamente, toda tu vida se transformará positivamente”. Mientras escuchaba atentamente el mensaje que venía de mí misma, seguía pensando sobre nuestra incongruencia al ir siempre huyendo de este momento como de la peste: con la mente, con la prisa, con la falta de aprecio, con las exigencias de algo más. A este momento siempre le falta algo, y es cierto, le falta lo fundamental: nuestra presencia. No estar en él plenamente es lo que define nuestra vida como una serie de carencias. Saltamos de este momento al siguiente y así hasta el infinito, raramente encontrando uno que sea totalmente de nuestro agrado. Hemos perdido nuestra conexión con la vida; con el momento donde las cosas reales suceden. Y la voz interior seguía transmitiéndome: “mima este trocito de vida con tu respiración consciente….Como dice Thich Nhat Hahn, que tus pasos sean como besos que das a la tierra por donde pisas, presta toda tu atención a lo que ves, a lo que tocas, sientes, hueles y escuchas ahora. Este momento es el único que puede cambiar el signo de toda tu vida. Si sales de este instante para imaginar otros instantes más perfectos no habrá nadie dentro de tu vida real para vivirla. ¿ Quién vivirá entonces tu vida?” La respuesta al tiempo que nos falta es regresar al presente, abrirnos a la vida ahora para darnos cuenta que el tiempo en este momento no se acaba, el presente es el lugar donde habita la eternidad.

¿ Te atreves a vivirlo plenamente?

Respira y regresa.

Be present, be here now.

Maite Bayona

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7 claves para disfrutar de las pequeñas cosas

10 oct

El espacio interior, el amor, la atención, la comprensión de la impermanencia, la quietud y el silencio, la liberación de todo lo mental y la clave de la no-acción son las 7 claves que se mencionaron en la conferencia Disfrutar de las pequeñas cosas, el pasado fin de semana en http://www.firasalut.com/espacios-y-actividades en Blanes  y que os trataré de explicar en sucesivos posts.

¿Por qué nos resulta tan difícil conectar con el estado de libertad que tienen los niños y que les hace tan fácil disfrutar de todo y ver la vida como un juego? Vamos a verlo..

 

La clave del vacío o espacio interior

Para comprender esta clave es preciso que tomemos conciencia de lo que somos.

¿Y eso qué significa ? ¿Qué quiere decir que somos espacio vacío? Puede resultarnos difícil entender un concepto que nos sugiere que no somos nada…. pero no te confundas, dentro del espacio de la conciencia está todo, puedes escoger lo que quieres ser y vivir. Cuando el espacio de la conciencia está vacío es cuando puede llenarse. Es decir, cuando te vacías de pasado y de futuro todo el presente está ahí para ti.

Toda la realidad ante nuestros ojos es un fenómeno ilusorio

La realidad que creamos con los pensamientos y que sucede en el marco de nuestro espacio interior es ilusoria, tanto como puede serlo el arco iris. Sin embargo, éste último, dado su naturaleza extremadamente efímera, lo vemos tal como es: una combinación de factores como la luz y la lluvia que hace aparecer trazos de colores ante nuestros ojos. Lo que ocurre es que nos cuesta mucho ver que todo el resto de la realidad que percibimos tiene la misma característica, relativa y dependiente de múltiples factores.

Todo lo que aparece ante nuestros ojos,  lo que sentimos en el corazón,  lo que tocan nuestras manos o cualquier otra experiencia sensorial como el sabor o el olor son fenómenos observables que no forman parte intrínseca de nuestro ser más real. Cuando hablamos de realidad hablamos de aquello que no está sujeto al cambio, aquello que es estable e imperecedero. Ese algo es nuestra conciencia, el observador de la experiencia.  Si nos desidentificamos de lo pasajero podemos reconocernos como el espacio desde donde observo el teatro de mi vida.  Esta es la forma de hallar la paz y de averiguar quienes somos.

¿Y cómo conecto con mi conciencia o espacio interior?

Para ello necesitamos hablar de la segunda clave:

El amor: hagas lo que hagas ámalo

Pero de ésto os hablaré en mi próximo post

Desde aquí dar las gracias a las personas que asistieron  en la localidad de Blanes a FiraSalut. Fue una verdadera sorpresa volver a ver a algunos de vosotros.  Y también darte las gracias a ti por seguir leyéndome,  tenía ganas de este reencuentro.

Hasta Pronto!

Maite Bayona

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Nuevo destino profesional

07 oct

             

Los últimos tiempos han sido para mi de cambios y reajustes. Todo ha sucedido muy deprisa y aún estoy en periódo de adaptación, por lo que no me ha sido posible atender el blog o las redes sociales de la forma en que os tenía habituados. Pero aquí estoy de vuelta para hablaros de las cosas que me gusta compartir con vosotros.

El fruto de la paciencia es dulce aunque tiene raíces amargas

Para empezar os contaré que abro una nueva etapa profesional tras seis años en mi anterior puesto en el que dejo atrás experiencias, retos y personas muy valiosas.

En general nos cuesta soportar los tiempos difíciles, pero cada etapa de la vida así como cada persona que encontramos tiene un propósito concreto y, como dice un popular proverbio persa, el fruto de la paciencia es dulce aunque tiene raíces amargas. Cada persona y cada lugar nos enseñan algo valioso y hay que saber verlo.

Ahora por fín puedo dedicar todos mis esfuerzos a hacer lo que realmente me gusta, mi nuevo puesto como Coach para vivir el presente y profesora de meditación Mindfulness me plantea nuevos retos y me proyecta hacia nuevos horizontes. Siento de nuevo la sensación de que me queda mucho por hacer y por vivir y todo ello me hace muy feliz.

He de admitir que esta puerta se me ha abierto sola y que tras ella he encontrado rostros amables y dispuestos a ayudar en todo momento. Doy las gracias por ello; tengo la intención de poner toda mi energía en aprovechar esta valiosa oportunidad que me brinda la vida y en disfrutar de ello cada momento.

El mayor éxito en la vida es saber disfrutar de cada momento.

Maite Bayona

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El tiempo perdido

07 may

Últimamente la vida se ha acelarado más aún si cabe, al parecer, por lo que me comenta la gente a mi alrededor, no soy la única que lo percibe. Parece que estamos viajando en un tren de alta velocidad y que todos padecemos un mal llamado falta de tiempo. Todos corremos tras él, sin embargo nadie nunca lo alcanza; y la incongruencia es que no existe algo como la falta de tiempo. Si estamos vivos tenemos tiempo, sólo cuando cesa nuestra respiración y morimos éste se nos acaba. Sin embargo, la sensación de no tenerlo marca toda nuestra forma de vivir con un ritmo trepidante, con la impaciencia y la insatisfacción. El discurrir tranquilo de la vida se ha perdido y la razón es la falta de conciencia al vivir. No nos falta tiempo, nos falta despertar al hecho de estar aquí y de estar vivos. Recuperar la sensación de tener tiempo puede hacerse cada vez que respiramos conscientemente, esa es la forma más sencilla de volver a la vida, a tener tiempo, a vivirlo. No hemos de hacer un curso de meditación de diez días para estar conscientes ahora, podemos despertar en esta inspiración. Sin embargo, cada respiración inconsciente es como vivir estando muerto; es vida perdida, la forma en que el tiempo se nos va. Os recomiendo leer a Thich Nhat Hahn, monje budista Vietnamita y uno de los mejores maestros de la atención plena. Thich Nhat Hahn vive plenamente su enseñanza; su sencilla pero profunda sabiduría sobre la atención plena a lo más cercano nos ayuda a despertar al ahora, la única forma de recuperar el tiempo perdido.

Fue el tiempo perdido con tu rosa lo que la hizo tan importante.

Antoine de Saint Exupérie, El principito

Maite Bayona

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Somos vida

13 abr

Si perdiesemos todo aquello que da sentido a nuestra vida ¿ Seguiríamos siendo quienes somos? ¿ Existe algo más allá de lo que nos define? La respuesta es sí para ambas preguntas.  Lo que verdaderamente somos es lo que permanece en pie cuando todo parece haberse destruido; la esencia del espíritu humano es indestructible. En cada momento ya somos, suceda lo que nos suceda, somos.Tengamos o no tengamos, somos; en la abundancia o en la carencia, somos. Si pudiésemos ver nuestra “otra” dimensión, aquella que se asemeja al silencio, a la paz, a la alegría o al amor, sentiríamos que a pesar de cualquier circunstancia seguimos siendo. Tener esta certidumbre desde dentro puede ser un ancla; saber que a pesar de las mermas seguimos siendo y que podemos reinventarnos cada día y renacer a cada momento porque esa es precisamente nuestra esencia para bien y para mal. Creo que descubrir esto es parte de nuestro camino como seres humanos. Tememos los cambios pero sin ellos no podríamos tejer nuestros sueños; un sueño puede llegar a ser porque nuestra esencia es el cambio. Esta esencia impermanente puede verse como algo bueno o algo malo, según se mire; pero es esencial comprender que estamos vivos gracias a ella, resistirse al cambio es resistirse a la vida. Ser vida engloba toda la existencia. Seamos vida.

Maite Bayona

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El Alquimista, los sueños nos empujan al despertar.

02 mar

Soñamos porque creemos que al alcanzar nuestros sueños nos sentiremos más plenos y felices. Pero la plenitud es un tesoro que se esconde en nuestro propio jardín y para ser conscientes de él el alma tiene que pasar por un proceso alquímico durante el viaje de búsqueda espiritual. Las peripecias y experiencias por las que pasa el buscador espiritual le hacen consciente de que la travesía no era necesaria pues el tesoro yacía en su interior. Pero mientras no somos conscientes de nuestra riqueza será un sueño lo que nos apuntará hacia él. Ese sería para mi el mensaje del alquimista: el alma quiere despertar a la totalidad, a sentirse fluir, a sentirse íntegra y extática y es su propia fuerza la que nos empuja creando sueños para poder completarse; el alma trabaja siempre a nuestro favor, pues es ella misma la que quiere despertar. Por eso a veces una fuerza irresistible nos lanza más allá, casi obligándonos a dejar lo cómodo y lo conocido para adentrarnos en la aventura. Nuestra alma intrépida crea sus propios sueños para llevarnos al despertar, sueños aún necesarios si no hemos despertado a la abundancia y la dicha. El alquimista es una llamada a perseguir nuestros sueños desde la certeza de que el universo nos ayudará a llegar hasta ellos y de que cualquier cosa que salga mal formará parte de nuestra enseñanza y nos llevará a ser un un poco más sabios y estar un poco más despiertos. Si vivimos en plenitud, despiertos a la vida quizás ya no necesitemos un sueño pero definitivamente un sueño puede ayudarnos a ponernos en contacto con el tesoro luminoso que sólo reluce paradójicamente cuando dejamos de soñar.

Maite Bayona

( Gracias a todos los participantes del Club de Lectura de la Biblioteca de Pueblo Nuevo de Pineda de Mar por cada una de las enriquecedoras aportaciones que me han llevado a las conclusiones que comparto aquí con vosotros)

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Amando el gris.

07 feb

Un agujero azul en medio del cielo gris. Una lluvia tan fina que más que caer se dispersa en el aire. El corazón me despierta encogido soñando con olas gigantes que avanzan hacia mi. Un nuevo amigo me da los buenos días con un saludo amable. Un té reconfortante que disipa los malos sueños. Un desayuno. Un momento para escribir. El día comienza lleno de pequeñas cosas, como todos los días a los que les nace la luz cuando pisamos firme el suelo. Todo lo que miro con ojos nuevos nace ahora. Entonces ya no es un domingo más, es un domingo nuevo. Ahora el cielo se abre y las nubes avanzan imperceptiblemente dando paso a un tímido sol, igual que avanza el día dando paso a la noche o como avanza la vida dando paso lentamente a las estaciones. Todo se mueve. La vida brota bajo cada instante formando espacios en un cielo que ahora deja al sol brillar con fuerza y me calienta la frente al mirarlo en un dulce momento de paz. El mar, muy al fondo, va recogiendo claros de luz por aquí y por allá. Ratitos de silencio que me animan a seguir conociendo el mundo sin palabras. Las cosas son siempre nuevas en el mundo de las cosas sin nombre. Hoy amando el gris me salió el sol.

Maite Bayona

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Salir al encuentro

10 ene

Enero es el mes de los nuevos propósitos, de los deseos, de los nuevos proyectos, de muchas buenas intenciones. No sabemos qué nos deparará el año que justo empieza pero cabría preguntarse qué vamos a hacer nosotros para que nuestros sueños sean realidades, qué vamos a darle al año que entra, qué actitud le vamos a poner, qué pasos vamos a dar hacia nuestros objetivos, qué cantidad de atención vamos a poner en cada paso, cómo vamos a cuidarnos, cuanta importancia vamos a darle a lo que de verdad importa… Es decir, más que esperar que nos trae el nuevo año cabe preguntarse qué vamos a dar de nosotros en este año, cómo podemos salir a su encuentro tomando las decisiones correctas para que el año nos de buenos frutos. Decisiones conscientes y favorables a nuestro bienestar: comer bien, dormir suficiente, dejar las prisas, mover el cuerpo, tomarnos un tiempo para respirar y mirar el cielo, para ver el sol y las estrellas, para escucharnos y saber cuales son nuestros verdaderos anhelos y también para escuchar a otros. Ninguna vida es perfecta, todos tenemos alguna historia triste que contar. Pero si el mundo alguna vez nos ha fallado no le demos más importancia y sigamos adelante confiando en aquello que nos provee de aire y mueve nuestro cuerpo. No esperemos grandes maravillas del futuro, despertemos a los verdaderos motivos para seguir creyendo en nosotros, en la vida que somos.

Maite Bayona

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Próposito para el 2014, no más vivir a medias.

05 ene

 

Pienso que en la vida es mejor no estar que estar a medias. Es común además de  muy molesto que una persona con la que hablamos a la vez mire el móvil, lea el periódico o esté pendiente de marchar hacia otro lado; demuestra una falta de tacto y de aprecio además de mostrar una forma de vivir incompleta. Vivimos así, a medias, esperando que el siguiente momento nos complete, suspendidos en la espera, engañados por una mente que nos promete algo que ha de llegarnos del futuro. Es un hecho objetivo que si no ponemos atención estamos viviendo a medias pues es la plena atención de la mente la que nos permite captar las pequeñas cosas. Para el próximo año 2014 un propósito interesante es enseñar a la mente a ver, a concentrar la atención para estar aquí de forma completa y no parcialmente; enseñar a la mente a detenerse en las cosas. Una mente detenida detiene el tiempo y nos permite disfrutar de este momento, que es el que de verdad importa. No estamos agradeciendo una realidad de la que intentamos escapar. El momento siguiente, el día siguiente, el año que viene, no pueden darnos una felicidad que ahora está ausente. Si no podemos sentirla en este momento mientras leemos estas lineas, tampoco la hallaremos en el año que empieza. Las cosas que llegan nunca lo hacen desde el futuro, es nuestra capacidad de transformar el presente, de vivirlo con plena atención lo que produce el cambio. De eso trata el despertar de la conciencia. La mente avariciosa piensa que este momento no le ofrece suficiente y sigue buscando en una incansable proyección hacia un mañana ficticio. El corazón agradecido sin embargo sabe ver la riqueza que ya se encuentra en todo lo que le rodea. Aprender a agradecer nos cura del mal hábito de vivir a medias. Deseo también para ti que este momento completo te lleve hacia el siguiente y que la vida vaya sucediendo así, sin escuchar las promesas de una mente incansablemente insatisfecha. Partamos desde esta respiración y decidamos vivir desde ahora un 2014 más consciente y feliz. ¡Feliz año 2014 para tod@s!

Maite Bayona

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El verdadero sentido de la Navidad

16 dic

 

En la Navidad se produce el nacimiento de Cristo, metafóricamente el nacimiento de la conciencia crística dentro de nosotros; la conciencia del despertar de la luz en nuestro interior. Con cada nueva Navidad llega así un nuevo recordatorio para despertar a la vida. Pero eso significa despertar a todas las emociones humanas. Cuando nos abrimos a sentir lo sentimos todo, las alegrías y las tristezas. De este modo la Navidad evoca también la nostalgia de los que marcharon ya, de las ilusiones del niño que fuimos, de la pérdida de la inocencia. Esa añoranza  puede ser también un síntoma del aquello que no fue vivido al estar desconectados de la conciencia despierta. No solo de aquellos abrazos no dados o de los momentos que no regalamos a otros, sino también añoramos la vida que se nos fue mientras la mente nublaba nuestra luz interior. Ella es la responsable de que no habitemos aquí y ahora. Siempre lamentamos lo no vivido, aquello realmente vivido es un recuerdo grato que nos llena de alegría y no de tristeza. Si hay pesar es por aquello que no dijimos o no hicimos o peor aún por todos los momentos en que la mente nos impidió estar presentes en nuestra vida. Lo que nos produce tristeza es pasar por esta vida sin realmente habernos atrevido a vivir. Cada año por Navidad podemos renacer a este presente vivo y lleno de luz. Esa luz de Jesus nos recuerda que la luz de la conciencia está y estará dentro de nuestro corazón. Por eso la Navidad es también el tiempo de la bondad, del reencuentro, del compartir, de la ilusión y de los sueños…. una nueva oportunidad para engancharnos a la magia de vivir. Con cada Navidad renace la luz. En un mundo donde la vida y la muerte están en danza perpétua todo lo que muere renace de nuevo,lo perdido se transforma y la vida nos ofrece siempre algo nuevo en su lugar. La Navidad nos recuerda que seguimos estando vivos, que esa luz de divina sigue viva en nuestro interior.

Maite Bayona

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Adiós, Madiba

07 dic

Adiós, Madiba

Muere un lider con valores, de aquellos que tanto faltan hoy en día en todo el mundo, un hombre que no veía razas ni colores sino personas. Espero que el espíritu de Mandela permanezca entre nosotros por mucho tiempo porque personas como él son las que pueden acercarnos a nuestra propia grandeza. No exento de un espíritu de rebeldía  supo rectificar a tiempo en el uso de la violencia para defender la injusticia de un pueblo sometido a una minoría blanca. Fue firme en sus convicciones de que la dignidad humana es innegociable y que se puede aprender a perdonar al verdugo. Siempre guiado por una conciencia de bien mayor tomó decisiones en contra de la mayoría y con una incansable actitud de diálogo guió a un pueblo que había sido brutalmente maltratado hacia la curación de sus heridas a la vez que intentó que los blancos surafricanos no sufrieran represalias en una labor difícil, larga e intensa desde 1985 a 1994. El mismo sufrió la privación de libertad durante 27 años, sin embargo salió de prisión para luchar por la libertad de todos y sobre todo para liberar al pueblo también del odio y del rencor. Su lema fue “Surafrica pertenece a todos los que viven en ella, blancos y negros”. El 2 de Febrero de 1990 se iniciaba el desmantelamiento del Apartheid y Mandela se convertía en presidente en 1994 a los 74 años. El periodista Joaquin Luna recordaba en la Vanguardia que una noche de Octubre de 1995 en la que se celebraba en Nueva York la asamblea general de la ONU se encontraba a la puerta de un restaurante junto a algunos curiosos más para ver quién era el personaje que salía y se dirigía al Cadillac negro aparcado en la puerta. Cuenta el periodista que al verlo salir todos empezaron a aplaudirle, cada vez con más intensidad. Fue una reacción muy genuina, sin papanatismos ni cámaras de móviles. Creo que ha sido el aplauso más sincero y del fondo del alma compartido con unos desconocidos en una ciudad a menudo inhóspita. A unos metros, fugazmente, todos sentimos el magnetismo del personaje, un magnetismo que en 30 años dando vueltas por el mundo para La Vanguardia solo sentí con la madre Teresa en su residencia de Calcuta”. Añade también el columnista de dicho rotativo que Hay todavía en política valores que ningún asesor de imagen puede inventarse, valores que parecen perdidos en nuestro paisaje occidental. Sudafrica es aún un país con mucha pobreza pero lograr lo que logró Mandela lo convirtió en uno de los héroes de la libertad, la paz y la justicia y en máximo representante de la democracia y los derechos humanos. Necesitamos no olvidar el mensaje que nos transmitió su vida, necesitamos no dejar de actuar guiados por el respeto a la dignidad humana, el perdón y la compasión. No solo necesitamos lideres que nos guíen, necesitamos encarnar cada uno de nosotros en nuestro interior estos valores y guiarnos por ellos en nuestras pequeñas decisiones diarias. De esa forma se mantendrá vivo el espíritu de gentes como Nelson Mandela, ejemplos vivos de que es posible seguir ese camino. Adiós Madiba, descansa en paz.

Maite Bayona

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Soy silencio

11 nov

 

En el Temple de la Natura, un lugar mágico donde he tenido la suerte de reencontrarme con Serena y Marçal después de bastantes años, la práctica del yoga se convierte en una experiencia sensorial que te lleva fácilmente al encuentro contigo mismo. En las clases de la tarde cuando empieza a anochecer en esta época otoñal el manto oscuro viene acompañado del silencio del bosque. Son momentos mágicos que invitan a ir hacia dentro.

– Somos energía- Comentaba Serena, nuestra profesora de yoga, justo en el instante en que se va la luz del recinto dejándonos en la penumbra del fuego de leña que ardía en una esquina y de unas velas encendidas que había sobre el suelo de madera en medio de la estancia. Todas reimos por la coincidencia. Tras la risa un profundo aunque exiguo silencio. En postura de recogimiento, iluminadas por la tenue luz de la lumbre, siendo observadas por los árboles que envuelven este pequeño templo de madera y que se ven a través de las grandes cristaleras, una tenía la sensación de encontrarse dentro del mismo bosque. Fue solo un breve instante de silencio pero en él comprendí intensamente que esa paz profunda que sentía era yo misma. Raramente nos da la vida una oportunidad para ese encuentro íntimo con nuestra esencia. Escasamente se conjugan tantos elementos para dejar al descubierto el silencio. Pero ahí estaba, y mientras permanecimos calladas supe más claramente que nunca que lo que sentía era mi propia naturaleza. Esa que no solemos sentir porque no hacemos espacio a la ausencia de palabras y es precisamente ahí donde podemos hallarla. Pero esa tarde, en el cálido y reconfortante crepúsculo, el silencio se rompía solo con el leve susurro de las hojas de los árboles que se mecían suavemente con el viento en el exterior del recinto. En ese instante misterioso tuve la certeza de que si yo era algo era ese hondo sosiego y me entraron unas ganas irresistibles de seguir sintiéndome, de seguir descubriendo ese lugar desnudo donde sentía que estaba yo. El único lugar donde podía encontrarme.

Maite Bayona

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El mayor de los regalos.

15 jul

Hola de a tod@s,

A aquellos que me seguís en mis escritos deciros que siento haberos tenido un poco abandonados. Siempre llega el momento, al menos a mi siempre me llega, en que he de poner en práctica aquello que escribo. En El goce de las pequeñas cosas decía lo siguiente:

¿Recuerdas, cuando alguna vez has comido demasiado, cómo te sientes al día siguiente? No puedes pensar en comida. Necesitas digerir lo anterior, vaciarte, sino ningún manjar te aparecerá en la mente como  un placer. De igual forma nuestra mente cargada no puede ver las cosas bonitas de la vida porque no existe espacio para advertirlas y estimarlas. (…)

El momento presente está cargadito de sensaciones placenteras, para empezar a percibirlas tenemos que crear un lugar interior, un santuario secreto, un silencio que nos lleve a experimentar el éxtasis.

 

En estos meses llegué a un punto de saturación física y mental y el cuerpo físico me dijo “es suficiente”. El cuerpo es sabio y reduciendo su energía al mínimo nos obliga a pararnos para minimizar los daños en nuestro organismo. En este tiempo de reposo me he dado cuenta que el hilo que nos conecta a nuestra propia vida se rompe cuando la mente se va tan lejos y no sabe volver al ahora. Escuchando a Thich Nhat Hanh recordaba que podemos volver al presente con cada inspiración y soltar todo el pasado con cada expiración. Respirando volvemos a habitar nuestro cuerpo físico y a través de él experimentar el mundo sensorial. Es la forma de despertar. ¿Y no estamos aquí para eso?

Os dejo con el artículo del mes:

 

El mayor de los regalos ( 15.07.2013)

 

En medio de la confusión es sensato recogernos interiormente para hacernos fuertes dentro de nuestro propio capullo; para hacernos más sensibles a nuestro entorno y ganar seguridad antes de dar el próximo paso.  A veces el caos se presenta por sorpresa en nuestra vida para traernos una renovación muy necesaria. Cada cambio genera desorientación e inseguridad pero en el espacio que queda tras la destrucción nueva vida encuentra lugar. Toda entidad viviente está en proceso de transformación, de otro modo es seguro que ya habría dejado de existir. Empezar de nuevo dejando atrás lo conocido es algo que raramente escogemos de forma consciente pues nos coloca directamente frente a nuestros miedos pero es la forma en que nuestro yo superior escoge seguir avanzando. El dicho Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer refleja la tendencia a resistirnos al cambio que viene de nuestras abuelas, pero lo peor de los cambios es la resistencia que les ofrecemos. La vida suele revelarse a menudo infinitamente mejor tras ellos; que además se producen lo queramos o no. Cada vez que algo muere le damos a la vida una oportunidad para manifestar algo mejor; nuestra peor experiencia puede revelarse como la mejor semilla de nuestro futuro. La pérdida nos muestra crudamente lo que verdaderamente hay en nuestra vida; puede no gustarnos, pero vivir de espaldas a la verdadera realidad no nos hace más felices. Sin embargo, sentir una nueva fuerza y una nueva paz es posible si en los momentos de desorden enfocamos la atención en la realidad más próxima. En nuestro retiro interior podemos llegar a romper las ataduras que nos limitan y a aceptar la pérdida integrando dentro de nosotros aquello que se va. Sin embargo, cuando nos resistimos al cambio no dejamos que lo viejo se integre en nosotros ni que lo nuevo tenga espacio para manifestarse; quedamos así atados a un bucle en el que la vida parece hecha de días que se repiten, gastados y faltos de vida. La existencia pierde entonces la frescura y llamamos vivir a lo que es más bien un lento morir. Permitamos que nuestro pasado acabe de hilvanar los hilos que darán forma a  una nueva vida y un nuevo ser liberando lo vivido con gratitud porque todo eso nos ha llevado a ser quienes somos hoy.  No todo el mundo pasa por nuestra vida para quedarse, sólo una minoría lo hace. Sin embargo, eso no debería impedirnos bailar con la canción del nuevo día ni seguir creyendo que es la magia la que sigue dando lugar a toda nuestra realidad; una magia que sucede al son en qué vibra nuestra alma. Miremos a la persona en la que nos hemos convertido como el mayor de los regalos y sigamos divisando el horizonte lejos de nuestros límites actuales pero prestando siempre atención a la vida que sucede ahora, profusa y valiosa.

Maite Bayona

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Grandes esperanzas.

07 feb

Nota previa al artículo:

Con la que está cayendo en este país con el tema de la corrupción podría parecer que hablar de espiritualidad es ignorar los problemas de la vida real, pero mi punto de vista es que la regeneración de la sociedad parte de la regeneración interna del ser humano. La sociedad es un reflejo de nosotros mismos, cada uno debe mirar en su interior y cambiar el mundo desde ahí, en mi modesta opinión pienso que las revoluciones sociales en la historia fracasaron porque no se tuvo en cuenta que a nivel individual siempre se ha de actuar con una intención pura de hacer el bien a otros. Por eso seguiré hablando del cambio interior, no obvío ni ignoro el mundo que me rodea, sino que me dirijo allá donde creo que está la raíz del cambio: en nuestro corazón. Antes de culpar a otros, miremos dentro de nuestro corazón.

Os dejo con el siguiente texto:

 

Grandes esperanzas.

Como nos muestra la obra de Charles Dickens del mismo título, vivir con las expectativas puestas en el futuro es una forma pobre de vivir. Las expectativas y las esperanzas nos llevan al país de la espera donde todo sucede siempre en un lugar hipotético llamado futuro pero nunca aquí y ahora. Vivir con expectativas es una forma de vivir negando la misma vida y el hecho de que las cosas en realidad no llegan nunca del futuro, sino que nos las encontramos cuando vivimos plenamente el ahora. Cualquier cosa de valor que busquemos ya se encuentra en el presente, si no la encontramos es porque la buscamos en el futuro; una ilusión siempre decepcionante porque la vida tiene su propia manera de expresarse y de traernos las cosas. Muchas veces la vida es incluso mucho más espléndida que nuestras propias fantasías mentales. En la novela de Dickens todas las esperanzas se acaban transformando en polvo, de igual manera la vida vivida desde la perspectiva de la espera suele desembocar en grandes decepciones. Las promesas, las esperanzas y los sueños pueden llevarnos al abandono de nuestra propia vida que adquiere un tono de dejadez y melancolía que recuerda a los pasajes del mencionado libro de Dickens. Nada puede llegar del futuro si nuestro presente no está lleno. Es el amor que le damos a las cosas y a las personas con nuestra atención lo que las vuelve valiosas. La mente atenta capta todas las cosas y de este modo se sumerge en la abundancia y en el amor. La partida de la vida hace rato ya que empezó y no hay vuelta atrás, vivir en la espera es no atreverse a salir al ruedo a vivirla, es empeñarse en vivir fuera de la realidad y dentro de una ilusión mental. Si vives con grandes expectativas es que vives con grandes carencias. No es la vida en sí la que nos da riqueza sino que es nuestra forma de vivir la que aporta riqueza a nuestra vida. Todo el esplendor de la vida está aquí si dejamos de buscar más allá. Dejemos de vivir dando excusas falsas de porqué no somos felices o quejándonos de que nos falta esto o aquello. Seamos honestos. Lo que le falta a nuestra vida solo podemos dárselo nosotros. Suelta todas las expectativas y proponte darle a tu vida la atención que le falta. Esperar algo del futuro es la excusa perfecta para no vivir hoy.

Maite Bayona

 

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¡Bienvenido 2013! ( 1 Enero 2013)

01 ene

La respuesta solidaria de ciudadanos anónimos para dar cobijo y comida a los que agotaron todos los recursos nace en medio de la desesperanza y el caos social, rehenes de un sistema político que permite el robo constante a unos ciudadanos que cada día en mayor número pasan hambre. Ante lo cual nace en nosotros una pregunta: ¿Qué puedo hacer yo a nivel individual para mejorar la situación? Una sola persona no puede salvar el mundo pero la fuerza de todas las individualidades juntas sí puede ser decisiva. Para salir de la negatividad y de la desesperanza necesitamos un cambio de actitud, dejarnos de hipotéticas catástrofes e invertir nuestra energía en algo que pueda dar bienestar a los demás. El cambio necesario es el de nuestro corazón. Necesitamos corazones que valoren, consideren y respeten a los demás como si fuesen ellos mismos, corazones que respeten la vida y apuesten por la conservación de nuestro medio ambiente natural, corazones que aprecien unos valores perdidos de ética hacia los semejantes, que tengan cuidado en no dañar ni perjudicar y que quieran beneficiar al otro; esto último aplicado en la política podría cambiarlo todo. Deberíamos exigir a los políticos un corazón puro más que cualquier otra promesa; debería estar altamente penado un político que se demuestre que se ha enriquecido en beneficio propio y que carezca de empatía. Las bases de un nuevo mundo han de ser ver y tratar al otro como si fuésemos nosotros mismos los beneficiarios de nuestras acciones, que a largo plazo lo somos. Y comprender que todo el universo está interconectado, que todas las acciones, pensamientos e intenciones vuelven a nosotros y crean lo que vemos. Dejémonos de señalar culpables y seamos responsables, solo así recuperaremos el poder de cambiar las cosas. Si en algún lugar se cambia el mundo es empezando por nuestro corazón, eliminando el odio, el rencor y la negatividad sin descuidarnos de mirar alrededor e intentar asistir a quien pueda necesitarlo. No hace falta que fundes una ong, ayuda a quien aparezca en tu vida, trata bien a quien se te acerque; sonríe al prójimo e intenta comprender que cada persona que te encuentras es un mundo entero de alegrías y sufrimientos. No basta con decir que el sistema político está corrupto, el sistema somos todos. El nuevo tiempo nos exige madurez, vivir con más compasión y sabiduría y aprender a reinventarnos para no dejarnos vencer por el desánimo. El ser humano tiene capacidad para reinventarse a través de la creatividad y la historia es una muestra de ello. Creer en nuestras capacidades y salir en ayuda del prójimo nos salvará. Mis deseos son que el 2013 sea un paso adelante hacia un mundo más consciente. Que seamos capaces de apreciar lo sencillo y de ver en el otro nuestro propio semblante. Que decidamos vivir el tiempo en lugar de permitir que éste nos arrolle. Que podamos ver que estar aquí es un milagro que sucede todos los días y que hemos de aprovechar este regalo. Que afrontemos juntos los retos ofreciendo protección y amparo al que lo necesite. El mundo empieza hoy de nuevo y seguirá haciéndolo cada amanecer. Cojamos el tren de la vida ahora empezando por apreciar la inmensa suerte de estar vivos. Abre los ojos, respira y sé feliz. Eres. Simplemente eres y es suficiente. Qué maravilla ¿no? ¡Feliz Año 2013!

Maite

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El porqué de las cosas

30 nov

Últimamente me fijo más en lo absurdo del mundo que me rodea, en su falta de consistencia, en lo rápido que se transforman las cosas, las personas, las relaciones… ¿Qué lógica puede tener el mundo para una madre cuya hija adolescente sale de fiesta y no vuelve a casa pues ha sido aplastada en una absurda fiesta en la que se divertía? La pérdida de un ser querido, de un trabajo que nos da el sustento, de nuestra propia casa de la que somos desahuciados por un sistema financiero voraz e inhumano, de una amistad cuya solidez era una mera apariencia transitoria…y otras tantas rarezas que tiene el vivir me llevan a pensar que es mejor no intentar encontrar el porqué de las cosas pues lo que vivimos no se mueve por la ley de la lógica sino por la de causa-efecto. La demora en el tiempo del efecto nos impide unir los hilos que pudieran dar sentido a los hechos pues ya no recordamos el momento en que la causa se originó. El mundo de la ilusión está hecho básicamente de tiempo, y como su propio nombre indica su característica principal es la temporalidad. Todo lo que se encuentra en nuestro mundo temporal está sujeto a la ley del cambio; toda partícula desde que nace se está transformando. De esta forma hemos de mirar a todas las cosas que nos rodean. Así no deberían sorprendernos los cambios que observamos en personas, afectos o circunstancias. Ingenuamente buscamos estabilizar un mundo cuyo ingrediente principal es la movilidad. Es por esta razón que no busco entender hechos o personas ni busco la lógica superficial de las cosas. Cada cosa que sucede es una realidad separada que se manifiesta de un modo hoy para transformarse mañana en su incesante evolución y que a la vez está unida a toda la secuencia de hechos desde el principio de los tiempos. La única lógica que veo en el exterior es el cambio, la transformación de todo lo que vive. La mayoría vive en la locura de querer estabilizar un mundo que no es más que una danza inacabable de formas. Ni siquiera mi mirada es estable pues mis ojos miran cada vez desde un estado de conciencia diferente. Sin embargo, más allá de los colores de la conciencia está la conciencia desnuda, insondable, inalterable e inacabable. Para llegar a conocerla hemos de descender allá donde no llegan las olas embravecidas de las emociones, al profundo mar interior donde el silencio nos devuelve a otra lógica que limpia el alma del sinsentido a la que es sometida por el trasiego y el estrépito del mundo que fluye en la superficie de las cosas.

Maite

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Vivir bajo las estrellas.

11 nov

Este año volví a hacer vacaciones en un camping y toda mi niñez como campista me vino de nuevo a la memoria. Durante más de 20 años fui de camping con mi familia a Pineda de Mar. Durante los casi cuatro meses que duraban las vacaciones escolares vivíamos al aire libre. Junto con mis amigos y amigas disfrutábamos corriendo todo el día entre los árboles a pie o en bicicleta, bañándonos en el mar, jugando en la piscina o nos mojándonos con la lluvia, viviendo literalmente bajo las tormentas de verano. Por las noches nos sentábamos al lado de la piscina en un corrillo abierto donde todo el mundo podía sumarse; al cobijo de la oscuridad reíamos, nos contábamos historias y confidencias o nacían los primeros amores. Al atardecer teníamos permiso para salir del camping y entonces caminábamos hacia Calella; llegando allá por donde está el Sport 333. Al caer el sol, después de comprarnos un helado de aquellos que salían de una máquina con forma de espiral, volvíamos caminando por la arena de la playa de vuelta al camping. En ese entorno abierto me sentía viva, era feliz sin tener conciencia de ello. De vuelta a aquellos recuerdos me doy cuenta de lo importante que es sentirse unido a la naturaleza, ver el cielo cada día, sentir el frescor de las plantas, mirar las estrellas cuando anochece, vivir con el ritmo del sol y de la luna, oír el susurro relajante del viento pasar entre las hojas de los árboles o vislumbrar entre ellas la luna en el cielo del ocaso. No sé en qué momento dejamos de ir al camping El Camell pero nunca dejé Pineda, lugar que siento como mi casa. En este lugar junto al mar me siento más cerca de la vida que en una ciudad en la cual siempre me sentí alienada.

Maite

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Lo imposible o el misterio de la vida y la muerte

30 sep

Lo imposible o el misterio de la vida y la muerte

(En cines el 11 de Octubre de 2012)

En la película Lo imposible, del director Juan Antonio Bayona, de próximo estreno en todas las pantallas de cine el 11 de Octubre 2012, se plasma de forma brutal el misterio de la vida en su versión más increíble. La naturaleza, que no entiende de más leyes que las suyas, se manifiesta para revelarnos ese enigma. ¿Por qué en una situación tan terrible tantos murieron y otros se salvaron? ¿Por qué la vida sigue para unos y para otros se acaba en un suspiro? Son preguntas sin respuesta que forman parte del misterio de la vida y la muerte. La vida es. La muerte es. Una existe porque existe la otra y vici versa. Pero no deberíamos relacionar ese desconocimiento con conceptos como la culpa, el castigo o la recompensa. No podemos saber porqué en un momento respiramos y en el siguiente se nos acaba el aliento. Respirar es un regalo valioso para los que gozan de estar aquí, sin embargo para el que se queda con ausencias importantes quizás lo que haya más allá no le parezca más terrible. No podemos saber qué hay al otro lado, podría ser mejor, peor o cualquiera de las dos opciones. La muerte puede ser castigo para unos o recompensa para otros, pero lo cierto es que lo que pensamos sobre ella marca nuestra existencia. Sin temor la vida se vive distinto, pero más allá de lo que cualquiera pueda pensar según sus creencias; el agua, llevándoselo todo, como mandala cuidadosamente construido que se deshace en un golpe de viento, nos muestra de forma terriblemente cruda la verdad de la impermanencia de todo lo que existe y el dolor de aferrarnos a cualquier tipo de realidad. Es inevitable que el hombre construya y busque estabilidad pero la naturaleza nos recuerda que hemos de estar preparados para el cambio porque la vida está hecha de una sustancia cambiante. Además, la ola nos muestra también la verdad del sufrimiento que a veces nos toca inevitablemente vivir. Quizás éste nos llame a trascenderlo construyendo nuestro hogar en el lugar del alma donde los tsunamis no pueden llegar, un lugar que no cambia ni muere y de donde podemos extraer una y otra vez fuerzas para resurgir cual ave fénix. Esta película hace gala de una extraordinaria sensibilidad a la hora de tratar un tema que podría fácilmente caer en el sensacionalismo; sin embargo su director opta por hablarnos de sentimientos nobles y de vínculos de amor poderosos. La vida, a veces tan cruel y despiadada me lleva a preguntarme si existen formas de trascender ese dolor, si el misterio de la vida puede vivirse desde el amor a la incertidumbre, si el mejor sustento del alma es el refugio interior. La soledad absoluta y el desgarro de perderlo todo en un instante nos muestra que debemos siempre ser humildes frente al misterio de la vida y agradecidos si tenemos motivo para ello.

Maite

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El Goce de las pequeñas cosas. (Próxima publicación)

01 sep

El goce de las pequeñas cosas. (Próxima publicación)

Querido lector,

Ha llegado  el momento de la cuenta atrás para la publicación de mi segundo libro. En Conquista tu Felicidad, (ed. Obelisco, 2010) compartí contigo las herramientas que fui encontrando para iluminar las sombras de un camino que se convierte en sufrimiento cuando lo recorremos con una mente poco clara e inestable. La meditación o la atención plena son herramientas que nos ayudan a regresar al presente, a volver a la vida. Hoy, en momentos de crisis general, más que nunca necesitamos regresar al momento en el que ocurre la vida. Metidos en este frenesí de negatividad y catastrofismo, regresar a las pequeñas cosas. La plena atención y la apreciación de los detalles nos puede devolver algo de la alegría y vitalidad perdidas. La vida siempre es ahora. Dentro de una crisis nuestra mente se llena de siniestras conjeturas; si bien el momento es muy duro, no por angustiarnos y dejar de vivir los pequeños momentos de conexión con la vida vamos a mejorarlo, más bien todo lo contrario. Dentro de mis propias incertidumbres he podido reencontrarme a mi misma en las cosas más insignificantes; empezar por lo más pequeño es una buena forma de regresar a nosotros. Detente y mira. Tu vida está ahora aquí en lo que tienes delante. No corras. Respira muy lentamente y mira otra vez. Nadie puede robarnos esas pequeñas cosas excepto nuestra mente veloz. La vida está hecha de fragmentos delicados que la mente acelerada no puede percibir. Si pararse a oler las flores te parece demasiado bucólico, te diré que si te detienes podrás captar a través de una lente ampliada muchas más texturas y sentir mil matices que ahora, si vives a una velocidad vertiginosa, se te escapan. Esta forma de vivir nos resta sensibilidad y acabamos dando por supuestas todas las cosas buenas que tenemos. En este segundo libro he intentado compartir algo más de mí para que puedas reflexionar sobre el espacio que te permites en tu vida para disfrutarla. Hay cosas que no dependen de nosotros, pero otras que sólo puedes cambiar con tus hábitos y actitudes. El próximo día 25 de Septiembre a las 19.00 horas estaré en La Casa del Libro de Barcelona (Rambla de Catalunya, 37) para presentar mi segundo libro El Goce de las pequeñas cosas (que son las que hacen grande tu vida) publicado por Ediciones Obelisco.

Aquí tienes una invitación personal.
Espero verte…
Un fuerte abrazo,

Maite

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Summer night Gospel.

10 ago

Summer night Gospel

( Concert al nou festival Arts d´Estiu de Pineda de Mar 06 Julio 2012)

Qué mejor en una noche de verano que sentarse a la fresca a disfrutar de uno de los conciertos de The Gospel Viu Choir. The New Gospel X-perience es un concierto participativo, para disfrutar escuchando las maravillosas voces de sus solistas y también para cantar y bailar con ellos. El espectador empieza a formar parte del show primero de forma suave y después metiéndose en un ritmo bastante trepidante que le acaba contagiando su alegría. Pasando por tramos más reposados de sublime belleza como Don´t cry; canción que transmite emociones llenas de sentimiento, o el increíble momento en que su director, Moisès Sala, juega de forma magistral alargando unas voces que parecen estirarse en todas las direcciones como si fuesen un todo elástico que él manejase a su antojo. La fiesta resulta corta para el que logra meterse en la alegría que transmite este coro. Desde aquí traslado el ruego de Moisès para que no os perdáis su nuevo espectáculo Non-stop Gospel, que se estrenará en el Auditorium de Barcelona el 25 de Noviembre del próximo otoño; con la promesa de seguir disfrutando esta vez del mejor Gospel contemporáneo y a la vez contribuyendo en su acción solidaria a hacer un poco mejor la vida de muchos pequeños con problemas. Nuestra asistencia será una pequeña pero muy valiosa aportación que además nos asegura un rato de disfrute musical Non-stop.

Maite

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