Limitados por el conocimiento

En nuestra sociedad la sed de conocimiento es infinita, pero la información en sí no es nada, no puede llevarte más allá.

Para ir más allá necesitas sabiduría, un conocimiento que se asienta en la experiencia y que es en sí un estado de conciencia de apertura.

Para ir del conocimiento a la sabiduría necesitas romper los muros que el conocimiento ha construido dentro de ti y dejar un espacio de presencia por donde tu luz se cuele y te hable desde la certeza de saber de verdad.

Tener tiempo

El tiempo es una percepción mental.

Si tu cabeza está llena de pensamientos y vas tras cada uno de ellos, no tienes tiempo.


Dos tipos de saber

Cada día que pasa me veo más inmersa en un proceso de no saber. Hubo un día en que creía saber cosas, ahora voy descubriendo que nada de lo que creía saber era verdad. Cada uno de esos descubrimientos es también un saber, pero muy distinto al que surge de la mente.


No elegir es tenerlo todo

La mente al elegir se pierde gran parte de la realidad. Al no elegir nos movemos en armonía con todo lo que surge, la mente no dice “esto si me gusta, esto no me gusta”. Es moverse sin resistirse a las cosas, es ser curioso con lo que hay.
No elegir porque de todos modos tienes lo que tienes, la vida nos da lo que nos da y ahí no podemos elegir: la vida es lo que es, si en ese momento quieres elegir ya has perdido y la vida gana. A nivel superficial claro que vamos haciendo elecciones e intentamos usar el sentido común, pero es esencial ver que la vida fluye a su ritmo y que la corriente que nos lleva no la controlamos nosotros.


Perdidos en los sueños que crea la mente

Cada pensamiento, cada emoción o cada experiencia que vives son sueños, como tales nacen y mueren, si tú los dejas morir, claro. En general no dejamos que pasen sino que nos enganchamos fuertemente a cada uno de ellos y es la forma en que acabamos perdidos dentro de los sueños que crea nuestra propia mente.

Todo lo que nace y luego muere es un sueño. Todo lo que no puede morir es real. Intenta averiguar a través de cada experiencia o emoción, qué es aquello que te permite ser un observador, qué es aquello que permanece a través de todas las experiencias, aquello que te permite darte cuenta de que estás triste o contento.


¿ Qué es un pensamiento positivo?

El pensamiento es lo que nos separa de la realidad. Cuando pensamos entramos en un mundo irreal de alguna manera, un mundo que es válido sólo para nosotros. Por esta razón ha de estar lo más alineado posible con el amor, de lo contrario nos hace sufrir. A veces está bien simplemente darnos cuenta de que hay algo más allá, algo que no está hecho de palabras y que conocemos a través del silencio físico y mental. Si un pensamiento surge de ese silencio éste está bañado en amor; es un pensamiento positivo con capacidad de transformar nuestra realidad a mejor.


Las cosas tal como son

Es un gran error esperar a que la vida nos ofrezca solo rayos de sol. La vida es un compendio de sol y nubes, de frío y calor, de risas y lágrimas..Y todo ello se sucede de forma continua, pretender que los días nos ofrezcan solo cosas buenas, o esperar que las personas sean perfectas es esperar algo imposible. Si el mundo es bello es por sus imperfecciones, si las personas son bellas es también porque no son perfectas. Son como son, solo nuestros ojos les añaden o restan belleza.

Aquí os dejo con un video del sol de medianoche en Islandia como ejemplo de que un país frío e inhóspito puede encerrar la belleza más sublime.


Dejar volar la imaginación

Dejar volar la imaginación no es malo, siempre y cuando sigamos con nuestros pies bien anclados a la tierra. Las proyecciones de la mente nos ayudan a crear el futuro, pero es en el presente donde está la vida. Quedarnos colgados de nuestras proyecciones nos sustrae del presente y dejar de estar aquí es morir.

Ahí os dejo un video de cómo se vive toda una vida en un instante proyectado en la mente. Las ilusiones son bonitas, pero hay que saber volver aquí una y otra vez porque el presente ya contiene todo aquello que buscas en otro lugar.


Regalar presencia

El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos, a nuestros seres queridos y a todos los seres que se nos cruzan en el camino es nuestra presencia. No es fácil estar presentes, requiere una practica de volver una y otra vez a la realidad, de salir de las historias de inquietud del futuro y del dolor del pasado, pero en verdad que es lo más preciado que le podemos dar a alguien. Si estamos con alguien y no estamos presentes esa persona no se siente apreciada ni reconocida y acabará resentida con nosotros. Es fácil salir del presente, mucho más difícil es regresar a él, pero sin duda merece la pena intentarlo.


Dejar de buscar tiempo

Cuando buscamos la luz estamos intentando salir de la ignorancia, de los miles de hábitos y comportamientos necios que nos llevan a sentirnos infelices. Una de las cosas más necias que hacemos es buscar “tiempo” como locos. Es necesario que paremos el ritmo y nos sentemos a reflexionar sobre esto. Corremos sin parar para llegar a ninguna parte, algo deberíamos cambiar para obtener resultados diferentes. Después de poner un poco de conciencia veremos que no necesitamos más tiempo en absoluto, solo necesitamos poner más conciencia en lo que hacemos, estar más presentes en cada cosa que hacemos, por diminuta que sea. Eso es todo, busca más poner atención y deja de buscar más tiempo. Eso sería actuar sabiamente.


La mente es como el viento

La mente es como el viento, como los sueños, insasible, incierta, incesantemente cambiante. Lo que hay en la mente es lo que pensamos que somos, lo que pensamos que es nuestra vida. Y así corremos tras los sueños día tras día, y así corremos tras una paz y una felicidad que no podemos agarrar pues no está hecha de mente la felicidad.
Si dejamos de ir tras los pensamientos tenemos una oportunidad de conocer verdaderamente lo que es real en esta vida, de reconocer lo que somos. Esta oportunidad la tenemos todos los días a todas las horas del día, no hay excusa, toda la vida puede ser una gran oportunidad para despertar del sueño de lo que somos.


Huir.

Es interesante observar lo que ocurre cuando huimos de lo malo, de lo que no nos gusta. En la huida aún nos atamos más a aquello de lo que huimos…

¿ Cómo escapar entonces de lo malo? No se puede. Hay que rendirse y vivir las cosas como son, es entonces cuando el camino de salida se abre ante nosotros.


Enamorarnos de nuestra vida

Os comparto un extracto del libro Marea alta en Tucson, de la novelista Bárbara Kingsolver que a su vez nombra Jack Kornfield en La sabiduría del corazón:

En mis peores momentos, he salido del oscuro mundo de la desesperación obligándome a mirar firmemente, durante un largo rato, una sola cosa que me pareciese magnífica: el rojo encendido del geranio tras la ventana de mi dormitorio. Y después otra: mi hija con su vestido amarillo. Y otra: la silueta perfecta de la esfera completa y oscura que se dibuja tras la luna creciente. Hasta aprender a enamorarme de nuevo de mi vida. Como la víctima de una embolia que entrena nuevas partes de su cerebro para recuperar las habilidades perdidas, yo me he enseñado a mí misma la alegría una y otra vez.


En los altibajos de la vida.

Tener altibajos es algo normal en la vida de cada cual, lo importante es no identificarse con ellos para que dentro de nosotros pueda crearse un espacio de paz que permanezca a pesar de lo que ocurra fuera.

Cuando nuestra metne se dispersa siempre podemos volver a nosotros mismos y volver a prestar atención, es normal que la mente se disperse, su naturaleza es fluir…


Sobre la verdad.

La verdad se manifiesta o no se manifiesta, pero no puede ser expresada.


Sabiduría.

La sabiduría está dentro de nosotros y no la encontraremos en el punto de vista de otra persona, aunque un punto de vista concreto puede llevarnos a la reflexión que finalmente dará con el tesoro que estaba dentro.

La única manera de adquirir sabiduría es aprender por nosotros mismos.

Soy consciente de que solo puedo transmitir lo que yo he comprendido.


creencias.

Nuestra mente está llena de creencias que no nos sirven para vivir mejor.


Comprensión.

Podemos adquirir mucho conocimiento pero ¿ Hemos comprendido realmente?

Para comprender algo tenemos que ir quitándole a las cosas su etiqueta y dejar de poner nuevas. La comprensión ocurre cuando la mente se queda quieta, en el espacio que nos regala el silencio.


Bajamos al infierno para recoger diamantes.

Oir a una persona decir que gracias a la enfermedad de su hija se ha vuelto mejor persona me lleva a reflexionar sobre el sentido de la vida. A veces la vida nos hace descender a los infiernos para que recojamos un diamante. Dicen que cuando perdemos algo el universo nos recompensa proporcionalmente a la pérdida. Hay que mantener siempre los ojos bien abiertos. Lo cierto es que la comodidad de una vida fácil es un anestesiante en muchos casos. En una sociedad de necesidades básicas cubiertas, cualquier contratiempo se convierte en un gran problema. No tener que luchar por nada quizás sea un impedimento para desarrollar nuestro potencial.


Sonreir abre el corazón.

En una entrevista realizada por Gaspar Hernández al médico tibetano Tulku Lama Lobsang éste nos dice que cuando alguien rie, nos abre el corazón. Me ha gustado mucho leer esta frase, siempre he sentido que esto es así, creo que la risa es la distancia más corta entre dos personas, porque como bien dice Lama, nos conecta con los otros de corazón a corazón.


La muerte nos muestra la realidad.

La muerte es el gran tabú en nuestra sociedad. No se vive como lo que es, una parte más del ciclo de la existencia. Creo que es porque no queremos ver la verdad, queremos estar ciegos, queremos creer que estaremos aquí para siempre, de hecho vivimos como si fuesemos a estar aquí para siempre. En el instante de la muerte se nos revela la verdad de lo que es la vida: el paso previo a la muerte, si llegamos a verlo dejamos de estar anestesiados y empezamos a vivir los momentos porque podemos ver que eso es todo lo que hay más allá de nuestro mundo de ilusión mental. La muerte pone las cosas en su sitio y nos ayuda a ver el valor inmenso, la belleza de algo efímero.


La riqueza.

¿ Te das cuenta de la gran riqueza de no necesitar?

¿ Te das cuenta de la gran pobreza de no tener nunca suficiente?


Ganancias.

Os propongo un instante de reflexión sobre lo que se gana al tener razón. ¿ Qué podemos ganar cuando nos dan la razón? . Es interesante indagar sobre los posibles beneficios de esta cuestión.

Tener tiempo

El tiempo es una percepción mental.

Si tu cabeza está llena de pensamientos y vas tras cada uno de ellos, no tienes tiempo.


Dos tipos de saber

Cada día que pasa me veo más inmersa en un proceso de no saber. Hubo un día en que creía saber cosas, ahora voy descubriendo que nada de lo que creía saber era verdad. Cada uno de esos descubrimientos es también un saber, pero muy distinto al que surge de la mente.


No elegir es tenerlo todo

La mente al elegir se pierde gran parte de la realidad. Al no elegir nos movemos en armonía con todo lo que surge, la mente no dice “esto si me gusta, esto no me gusta”. Es moverse sin resistirse a las cosas, es ser curioso con lo que hay.
No elegir porque de todos modos tienes lo que tienes, la vida nos da lo que nos da y ahí no podemos elegir: la vida es lo que es, si en ese momento quieres elegir ya has perdido y la vida gana. A nivel superficial claro que vamos haciendo elecciones e intentamos usar el sentido común, pero es esencial ver que la vida fluye a su ritmo y que la corriente que nos lleva no la controlamos nosotros.


Perdidos en los sueños que crea la mente

Cada pensamiento, cada emoción o cada experiencia que vives son sueños, como tales nacen y mueren, si tú los dejas morir, claro. En general no dejamos que pasen sino que nos enganchamos fuertemente a cada uno de ellos y es la forma en que acabamos perdidos dentro de los sueños que crea nuestra propia mente.

Todo lo que nace y luego muere es un sueño. Todo lo que no puede morir es real. Intenta averiguar a través de cada experiencia o emoción, qué es aquello que te permite ser un observador, qué es aquello que permanece a través de todas las experiencias, aquello que te permite darte cuenta de que estás triste o contento.


¿ Qué es un pensamiento positivo?

El pensamiento es lo que nos separa de la realidad. Cuando pensamos entramos en un mundo irreal de alguna manera, un mundo que es válido sólo para nosotros. Por esta razón ha de estar lo más alineado posible con el amor, de lo contrario nos hace sufrir. A veces está bien simplemente darnos cuenta de que hay algo más allá, algo que no está hecho de palabras y que conocemos a través del silencio físico y mental. Si un pensamiento surge de ese silencio éste está bañado en amor; es un pensamiento positivo con capacidad de transformar nuestra realidad a mejor.


Las cosas tal como son

Es un gran error esperar a que la vida nos ofrezca solo rayos de sol. La vida es un compendio de sol y nubes, de frío y calor, de risas y lágrimas..Y todo ello se sucede de forma continua, pretender que los días nos ofrezcan solo cosas buenas, o esperar que las personas sean perfectas es esperar algo imposible. Si el mundo es bello es por sus imperfecciones, si las personas son bellas es también porque no son perfectas. Son como son, solo nuestros ojos les añaden o restan belleza.

Aquí os dejo con un video del sol de medianoche en Islandia como ejemplo de que un país frío e inhóspito puede encerrar la belleza más sublime.


Dejar volar la imaginación

Dejar volar la imaginación no es malo, siempre y cuando sigamos con nuestros pies bien anclados a la tierra. Las proyecciones de la mente nos ayudan a crear el futuro, pero es en el presente donde está la vida. Quedarnos colgados de nuestras proyecciones nos sustrae del presente y dejar de estar aquí es morir.

Ahí os dejo un video de cómo se vive toda una vida en un instante proyectado en la mente. Las ilusiones son bonitas, pero hay que saber volver aquí una y otra vez porque el presente ya contiene todo aquello que buscas en otro lugar.


Regalar presencia

El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos, a nuestros seres queridos y a todos los seres que se nos cruzan en el camino es nuestra presencia. No es fácil estar presentes, requiere una practica de volver una y otra vez a la realidad, de salir de las historias de inquietud del futuro y del dolor del pasado, pero en verdad que es lo más preciado que le podemos dar a alguien. Si estamos con alguien y no estamos presentes esa persona no se siente apreciada ni reconocida y acabará resentida con nosotros. Es fácil salir del presente, mucho más difícil es regresar a él, pero sin duda merece la pena intentarlo.


Dejar de buscar tiempo

Cuando buscamos la luz estamos intentando salir de la ignorancia, de los miles de hábitos y comportamientos necios que nos llevan a sentirnos infelices. Una de las cosas más necias que hacemos es buscar “tiempo” como locos. Es necesario que paremos el ritmo y nos sentemos a reflexionar sobre esto. Corremos sin parar para llegar a ninguna parte, algo deberíamos cambiar para obtener resultados diferentes. Después de poner un poco de conciencia veremos que no necesitamos más tiempo en absoluto, solo necesitamos poner más conciencia en lo que hacemos, estar más presentes en cada cosa que hacemos, por diminuta que sea. Eso es todo, busca más poner atención y deja de buscar más tiempo. Eso sería actuar sabiamente.


La mente es como el viento

La mente es como el viento, como los sueños, insasible, incierta, incesantemente cambiante. Lo que hay en la mente es lo que pensamos que somos, lo que pensamos que es nuestra vida. Y así corremos tras los sueños día tras día, y así corremos tras una paz y una felicidad que no podemos agarrar pues no está hecha de mente la felicidad.
Si dejamos de ir tras los pensamientos tenemos una oportunidad de conocer verdaderamente lo que es real en esta vida, de reconocer lo que somos. Esta oportunidad la tenemos todos los días a todas las horas del día, no hay excusa, toda la vida puede ser una gran oportunidad para despertar del sueño de lo que somos.


Huir.

Es interesante observar lo que ocurre cuando huimos de lo malo, de lo que no nos gusta. En la huida aún nos atamos más a aquello de lo que huimos…

¿ Cómo escapar entonces de lo malo? No se puede. Hay que rendirse y vivir las cosas como son, es entonces cuando el camino de salida se abre ante nosotros.


Enamorarnos de nuestra vida

Os comparto un extracto del libro Marea alta en Tucson, de la novelista Bárbara Kingsolver que a su vez nombra Jack Kornfield en La sabiduría del corazón:

En mis peores momentos, he salido del oscuro mundo de la desesperación obligándome a mirar firmemente, durante un largo rato, una sola cosa que me pareciese magnífica: el rojo encendido del geranio tras la ventana de mi dormitorio. Y después otra: mi hija con su vestido amarillo. Y otra: la silueta perfecta de la esfera completa y oscura que se dibuja tras la luna creciente. Hasta aprender a enamorarme de nuevo de mi vida. Como la víctima de una embolia que entrena nuevas partes de su cerebro para recuperar las habilidades perdidas, yo me he enseñado a mí misma la alegría una y otra vez.


En los altibajos de la vida.

Tener altibajos es algo normal en la vida de cada cual, lo importante es no identificarse con ellos para que dentro de nosotros pueda crearse un espacio de paz que permanezca a pesar de lo que ocurra fuera.

Cuando nuestra metne se dispersa siempre podemos volver a nosotros mismos y volver a prestar atención, es normal que la mente se disperse, su naturaleza es fluir…


Sobre la verdad.

La verdad se manifiesta o no se manifiesta, pero no puede ser expresada.


Sabiduría.

La sabiduría está dentro de nosotros y no la encontraremos en el punto de vista de otra persona, aunque un punto de vista concreto puede llevarnos a la reflexión que finalmente dará con el tesoro que estaba dentro.

La única manera de adquirir sabiduría es aprender por nosotros mismos.

Soy consciente de que solo puedo transmitir lo que yo he comprendido.


creencias.

Nuestra mente está llena de creencias que no nos sirven para vivir mejor.


Comprensión.

Podemos adquirir mucho conocimiento pero ¿ Hemos comprendido realmente?

Para comprender algo tenemos que ir quitándole a las cosas su etiqueta y dejar de poner nuevas. La comprensión ocurre cuando la mente se queda quieta, en el espacio que nos regala el silencio.


Bajamos al infierno para recoger diamantes.

Oir a una persona decir que gracias a la enfermedad de su hija se ha vuelto mejor persona me lleva a reflexionar sobre el sentido de la vida. A veces la vida nos hace descender a los infiernos para que recojamos un diamante. Dicen que cuando perdemos algo el universo nos recompensa proporcionalmente a la pérdida. Hay que mantener siempre los ojos bien abiertos. Lo cierto es que la comodidad de una vida fácil es un anestesiante en muchos casos. En una sociedad de necesidades básicas cubiertas, cualquier contratiempo se convierte en un gran problema. No tener que luchar por nada quizás sea un impedimento para desarrollar nuestro potencial.


Sonreir abre el corazón.

En una entrevista realizada por Gaspar Hernández al médico tibetano Tulku Lama Lobsang éste nos dice que cuando alguien rie, nos abre el corazón. Me ha gustado mucho leer esta frase, siempre he sentido que esto es así, creo que la risa es la distancia más corta entre dos personas, porque como bien dice Lama, nos conecta con los otros de corazón a corazón.


La muerte nos muestra la realidad.

La muerte es el gran tabú en nuestra sociedad. No se vive como lo que es, una parte más del ciclo de la existencia. Creo que es porque no queremos ver la verdad, queremos estar ciegos, queremos creer que estaremos aquí para siempre, de hecho vivimos como si fuesemos a estar aquí para siempre. En el instante de la muerte se nos revela la verdad de lo que es la vida: el paso previo a la muerte, si llegamos a verlo dejamos de estar anestesiados y empezamos a vivir los momentos porque podemos ver que eso es todo lo que hay más allá de nuestro mundo de ilusión mental. La muerte pone las cosas en su sitio y nos ayuda a ver el valor inmenso, la belleza de algo efímero.


La riqueza.

¿ Te das cuenta de la gran riqueza de no necesitar?

¿ Te das cuenta de la gran pobreza de no tener nunca suficiente?


Ganancias.

Os propongo un instante de reflexión sobre lo que se gana al tener razón. ¿ Qué podemos ganar cuando nos dan la razón? . Es interesante indagar sobre los posibles beneficios de esta cuestión.

Tener tiempo

El tiempo es una percepción mental.

Si tu cabeza está llena de pensamientos y vas tras cada uno de ellos, no tienes tiempo.


Dos tipos de saber

Cada día que pasa me veo más inmersa en un proceso de no saber. Hubo un día en que creía saber cosas, ahora voy descubriendo que nada de lo que creía saber era verdad. Cada uno de esos descubrimientos es también un saber, pero muy distinto al que surge de la mente.


No elegir es tenerlo todo

La mente al elegir se pierde gran parte de la realidad. Al no elegir nos movemos en armonía con todo lo que surge, la mente no dice “esto si me gusta, esto no me gusta”. Es moverse sin resistirse a las cosas, es ser curioso con lo que hay.
No elegir porque de todos modos tienes lo que tienes, la vida nos da lo que nos da y ahí no podemos elegir: la vida es lo que es, si en ese momento quieres elegir ya has perdido y la vida gana. A nivel superficial claro que vamos haciendo elecciones e intentamos usar el sentido común, pero es esencial ver que la vida fluye a su ritmo y que la corriente que nos lleva no la controlamos nosotros.


Perdidos en los sueños que crea la mente

Cada pensamiento, cada emoción o cada experiencia que vives son sueños, como tales nacen y mueren, si tú los dejas morir, claro. En general no dejamos que pasen sino que nos enganchamos fuertemente a cada uno de ellos y es la forma en que acabamos perdidos dentro de los sueños que crea nuestra propia mente.

Todo lo que nace y luego muere es un sueño. Todo lo que no puede morir es real. Intenta averiguar a través de cada experiencia o emoción, qué es aquello que te permite ser un observador, qué es aquello que permanece a través de todas las experiencias, aquello que te permite darte cuenta de que estás triste o contento.


¿ Qué es un pensamiento positivo?

El pensamiento es lo que nos separa de la realidad. Cuando pensamos entramos en un mundo irreal de alguna manera, un mundo que es válido sólo para nosotros. Por esta razón ha de estar lo más alineado posible con el amor, de lo contrario nos hace sufrir. A veces está bien simplemente darnos cuenta de que hay algo más allá, algo que no está hecho de palabras y que conocemos a través del silencio físico y mental. Si un pensamiento surge de ese silencio éste está bañado en amor; es un pensamiento positivo con capacidad de transformar nuestra realidad a mejor.


Las cosas tal como son

Es un gran error esperar a que la vida nos ofrezca solo rayos de sol. La vida es un compendio de sol y nubes, de frío y calor, de risas y lágrimas..Y todo ello se sucede de forma continua, pretender que los días nos ofrezcan solo cosas buenas, o esperar que las personas sean perfectas es esperar algo imposible. Si el mundo es bello es por sus imperfecciones, si las personas son bellas es también porque no son perfectas. Son como son, solo nuestros ojos les añaden o restan belleza.

Aquí os dejo con un video del sol de medianoche en Islandia como ejemplo de que un país frío e inhóspito puede encerrar la belleza más sublime.


Dejar volar la imaginación

Dejar volar la imaginación no es malo, siempre y cuando sigamos con nuestros pies bien anclados a la tierra. Las proyecciones de la mente nos ayudan a crear el futuro, pero es en el presente donde está la vida. Quedarnos colgados de nuestras proyecciones nos sustrae del presente y dejar de estar aquí es morir.

Ahí os dejo un video de cómo se vive toda una vida en un instante proyectado en la mente. Las ilusiones son bonitas, pero hay que saber volver aquí una y otra vez porque el presente ya contiene todo aquello que buscas en otro lugar.


Regalar presencia

El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos, a nuestros seres queridos y a todos los seres que se nos cruzan en el camino es nuestra presencia. No es fácil estar presentes, requiere una practica de volver una y otra vez a la realidad, de salir de las historias de inquietud del futuro y del dolor del pasado, pero en verdad que es lo más preciado que le podemos dar a alguien. Si estamos con alguien y no estamos presentes esa persona no se siente apreciada ni reconocida y acabará resentida con nosotros. Es fácil salir del presente, mucho más difícil es regresar a él, pero sin duda merece la pena intentarlo.


Dejar de buscar tiempo

Cuando buscamos la luz estamos intentando salir de la ignorancia, de los miles de hábitos y comportamientos necios que nos llevan a sentirnos infelices. Una de las cosas más necias que hacemos es buscar “tiempo” como locos. Es necesario que paremos el ritmo y nos sentemos a reflexionar sobre esto. Corremos sin parar para llegar a ninguna parte, algo deberíamos cambiar para obtener resultados diferentes. Después de poner un poco de conciencia veremos que no necesitamos más tiempo en absoluto, solo necesitamos poner más conciencia en lo que hacemos, estar más presentes en cada cosa que hacemos, por diminuta que sea. Eso es todo, busca más poner atención y deja de buscar más tiempo. Eso sería actuar sabiamente.


La mente es como el viento

La mente es como el viento, como los sueños, insasible, incierta, incesantemente cambiante. Lo que hay en la mente es lo que pensamos que somos, lo que pensamos que es nuestra vida. Y así corremos tras los sueños día tras día, y así corremos tras una paz y una felicidad que no podemos agarrar pues no está hecha de mente la felicidad.
Si dejamos de ir tras los pensamientos tenemos una oportunidad de conocer verdaderamente lo que es real en esta vida, de reconocer lo que somos. Esta oportunidad la tenemos todos los días a todas las horas del día, no hay excusa, toda la vida puede ser una gran oportunidad para despertar del sueño de lo que somos.


Huir.

Es interesante observar lo que ocurre cuando huimos de lo malo, de lo que no nos gusta. En la huida aún nos atamos más a aquello de lo que huimos…

¿ Cómo escapar entonces de lo malo? No se puede. Hay que rendirse y vivir las cosas como son, es entonces cuando el camino de salida se abre ante nosotros.


Enamorarnos de nuestra vida

Os comparto un extracto del libro Marea alta en Tucson, de la novelista Bárbara Kingsolver que a su vez nombra Jack Kornfield en La sabiduría del corazón:

En mis peores momentos, he salido del oscuro mundo de la desesperación obligándome a mirar firmemente, durante un largo rato, una sola cosa que me pareciese magnífica: el rojo encendido del geranio tras la ventana de mi dormitorio. Y después otra: mi hija con su vestido amarillo. Y otra: la silueta perfecta de la esfera completa y oscura que se dibuja tras la luna creciente. Hasta aprender a enamorarme de nuevo de mi vida. Como la víctima de una embolia que entrena nuevas partes de su cerebro para recuperar las habilidades perdidas, yo me he enseñado a mí misma la alegría una y otra vez.


En los altibajos de la vida.

Tener altibajos es algo normal en la vida de cada cual, lo importante es no identificarse con ellos para que dentro de nosotros pueda crearse un espacio de paz que permanezca a pesar de lo que ocurra fuera.

Cuando nuestra metne se dispersa siempre podemos volver a nosotros mismos y volver a prestar atención, es normal que la mente se disperse, su naturaleza es fluir…


Sobre la verdad.

La verdad se manifiesta o no se manifiesta, pero no puede ser expresada.


Sabiduría.

La sabiduría está dentro de nosotros y no la encontraremos en el punto de vista de otra persona, aunque un punto de vista concreto puede llevarnos a la reflexión que finalmente dará con el tesoro que estaba dentro.

La única manera de adquirir sabiduría es aprender por nosotros mismos.

Soy consciente de que solo puedo transmitir lo que yo he comprendido.


creencias.

Nuestra mente está llena de creencias que no nos sirven para vivir mejor.


Comprensión.

Podemos adquirir mucho conocimiento pero ¿ Hemos comprendido realmente?

Para comprender algo tenemos que ir quitándole a las cosas su etiqueta y dejar de poner nuevas. La comprensión ocurre cuando la mente se queda quieta, en el espacio que nos regala el silencio.


Bajamos al infierno para recoger diamantes.

Oir a una persona decir que gracias a la enfermedad de su hija se ha vuelto mejor persona me lleva a reflexionar sobre el sentido de la vida. A veces la vida nos hace descender a los infiernos para que recojamos un diamante. Dicen que cuando perdemos algo el universo nos recompensa proporcionalmente a la pérdida. Hay que mantener siempre los ojos bien abiertos. Lo cierto es que la comodidad de una vida fácil es un anestesiante en muchos casos. En una sociedad de necesidades básicas cubiertas, cualquier contratiempo se convierte en un gran problema. No tener que luchar por nada quizás sea un impedimento para desarrollar nuestro potencial.


Sonreir abre el corazón.

En una entrevista realizada por Gaspar Hernández al médico tibetano Tulku Lama Lobsang éste nos dice que cuando alguien rie, nos abre el corazón. Me ha gustado mucho leer esta frase, siempre he sentido que esto es así, creo que la risa es la distancia más corta entre dos personas, porque como bien dice Lama, nos conecta con los otros de corazón a corazón.


La muerte nos muestra la realidad.

La muerte es el gran tabú en nuestra sociedad. No se vive como lo que es, una parte más del ciclo de la existencia. Creo que es porque no queremos ver la verdad, queremos estar ciegos, queremos creer que estaremos aquí para siempre, de hecho vivimos como si fuesemos a estar aquí para siempre. En el instante de la muerte se nos revela la verdad de lo que es la vida: el paso previo a la muerte, si llegamos a verlo dejamos de estar anestesiados y empezamos a vivir los momentos porque podemos ver que eso es todo lo que hay más allá de nuestro mundo de ilusión mental. La muerte pone las cosas en su sitio y nos ayuda a ver el valor inmenso, la belleza de algo efímero.


La riqueza.

¿ Te das cuenta de la gran riqueza de no necesitar?

¿ Te das cuenta de la gran pobreza de no tener nunca suficiente?


Ganancias.

Os propongo un instante de reflexión sobre lo que se gana al tener razón. ¿ Qué podemos ganar cuando nos dan la razón? . Es interesante indagar sobre los posibles beneficios de esta cuestión.