El porqué de las cosas

El mundo de la ilusión está hecho básicamente de tiempo

Últimamente me fijo más en lo absurdo del mundo que me rodea, en su falta de consistencia, en lo rápido que se transforman las cosas, las personas, las relaciones…

 ¿Qué lógica puede tener el mundo para una madre cuya hija adolescente sale de fiesta y no vuelve a casa pues ha sido aplastada en una absurda fiesta en la que se divertía? La pérdida de un ser querido, de un trabajo que nos da el sustento, de nuestra propia casa de la que somos desahuciados por un sistema financiero voraz e inhumano, de una amistad cuya solidez era una mera apariencia transitoria…entre otras tantas rarezas que tiene el vivir, me llevan a pensar que es mejor no intentar encontrar el porqué de las cosas pues lo que vivimos no se mueve por la ley de la lógica sino por la ley de causa y efecto.

La demora en el tiempo del efecto nos impide unir los hilos que podrían dar sentido a los hechos; ya que no solemos recordar el momento en que una causa se originó.

El mundo de la ilusión está hecho básicamente de tiempo y su característica principal es la temporalidad. Todo lo que se encuentra en nuestro mundo temporal está sujeto a la ley del cambio; toda partícula desde que nace se está transformando.

Es así como debemos mirar a todo lo que nos rodea. Entonces no quedaríamos tan sorprendidos por los cambios que observamos en personas, afectos o circunstancias…

Ingenuamente buscamos estabilizar un mundo cuya característica principal es el cambio.

Por ello no busco entender hechos o personas ni entender la lógica superficial de las cosas. Cada cosa que sucede se manifiesta de un modo hoy para transformarse mañana en una evolución incesante, que se une a una amplia secuencia de hechos desde el principio de los tiempos.

La única lógica que veo en todo es el cambio, la transformación de todo lo que vive. La mayoría de las personas vive en la locura de querer estabilizar un mundo que no es más que una danza inacabable de formas. Ni siquiera mi mirada es estable pues mis ojos miran cada vez desde un estado de conciencia diferente.

Pero más allá de los colores y de las formas está la conciencia desnuda, insondable, inalterable e inacabable.

Para llegar a conocerla hay que descender allá donde no llegan las olas embravecidas de las emociones, al profundo mar interior donde el silencio nos devuelve a otra lógica y a otra forma de mirar. Desde la quietud el alma puede recuperarse del sinsentido al que la somete el trasiego del mundo que sucede en la superficie de las cosas.

Un abrazo,

Maite Bayona

Pd 1: Para entender las cosas primero tenemos que conocernos y entendernos a nosotros mismos, dominar nuestra mente. Este conocimiento empieza adquiriendo ciertos hábitos que llevan a la mente a la quietud. En 10 hábitos para iluminar tu vida podrás encontrar ese conocimiento que te ayude a alcanzar esa comprensión.

Pd 1: ¿ Alguna vez has tenido las mismas sensaciones que yo de vivir en una matrix irreal y muchas veces ilógica y carente de sentido? Siéntete libre de dejar tu comentario y sensaciones. Gracias por comunicarte conmigo.

 

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